lunes, 30 de marzo de 2015

Dichos y refranes populares.

El que por necesidad juega, por necesidad pierde.

Hay muchos tunos de un mismo pelo.

Una mano lava la otra, y las dos la cara.

El que dispone de su caudal antes de su muerte, merece que le den con una porra en la frente.

Trabajo hecho marchante aguarda.

Lo que no se empieza no se acaba.

El vino sobrante es para el ayudante.

Predicar a niños, confesar a monjas y espulgar a perros es tiempo perdido.

A un alevoso, dos traidores.

Lo mismo da morir de moquillo que de garrotillo.

Si por beber no he de ver, adiós luz.

Ni Cristo pasó de la cruz, ni yo paso de aquí.

Los viejos son como los cuernos: duros, huecos y retorcidos.

Donde yeguas hay potros nacen.

Debajo de ceniza están las ascuas.

La peseta, la vela y el entierro, por donde quiera.

A la pesca y a la caza, cachaza.

En cama de galgos no busques mendrugos.

¡Qué buen pueblo de pesca si tuviera río!

No es zorra, ni lobo, ni anda el camino, pero bebe buen vino.

No hay mejor andar que no parar.

En un cortijo grande, el que es tonto se muere de hambre.

En el cortijo que no hay chiquichanca ni casero, el último lava el caldero.

Mientras descansas, machaca granzas.

Ese es maestro de todas las ciencias y oficial de cosa ninguna.

Después de vendimias, cuévanos.

Al zorro durmiente nunca le canta grillo en el vientre.

Tú, que no sabes, me das lecciones.

Al paño, con el palo, y a la seda con la mano.

Sin espuela y freno no hay caballo bueno.

Sácame de hora y no me saques de paso.

Se aplicó la vieja a los berros, y no dijo verdes ni secos.

Asno de muchos, lobos se lo comen.

Aunque no bebo en la taberna, huélgome en ella.

Aunque callo, piedras apaño.

Quien es ruin en su villa, también lo será en Sevilla.

Una cautela con otra se quiebra.

Ayunar o comer truchas.

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